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3 métodos de fijación de tarifas para productos SaaS

3 métodos de fijación de tarifas para productos SaaS 1

Entre los muchos métodos de fijación de tarifas disponibles, hay tres métodos que las empresas de software suelen utilizar para crear planes de precios para sus productos.

Tarifas de coste adicional

En este método, tu tarifa para el cliente es un margen que añades al coste del producto.

Así, si te cuesta 100 euros crear el producto, tu precio final para el cliente será de 120 euros si pretendes obtener un 20% de beneficio bruto.

Los autónomos y las empresas de desarrollo tienden a utilizar esta forma de fijación de precios, en la que suman los distintos costes, como las horas de trabajo invertidas, el coste de los equipos, el coste de los viajes, etc., y luego añaden un margen a este coste para calcular el precio final.

De forma más general, si tienes un único comprador, como es el caso de los autónomos, las agencias, etc., o incluso en los contratos gubernamentales, en los que el producto se construye según las especificaciones, tenderías a utilizar el precio de coste incrementado para crear tu tarifa final.

Tarifas basadas en la competencia

Si lanzas tu producto en una categoría en la que ya tienes competidores, es probable que utilices los precios de tus competidores como referencia para fijar el precio de tu producto.

Así, si tienes dos competidores que cobran 90 y 100 euros por productos similares, tal vez puedas fijar el precio de tu producto entre 80 y 100 euros.

Si vas a lanzar otro refresco de cola genérico para competir con Coca-Cola y Pepsi, es probable que el precio de tu producto esté en torno al precio que estas empresas cobran por su refresco de cola.

En el sector del software, si lanzas otro software de atención al cliente como Zendesk o Freshdesk, no querrás que el precio de tu producto sea demasiado alto o demasiado bajo en comparación con el coste de los productos de Zendesk o Freshdesk.

Tarifas basadas en el valor

Cualquier producto SaaS beneficia a los clientes de una o más de las siguientes maneras: aumenta los ingresos, reduce los costes o ahorra tiempo.

En la fijación de precios basada en el valor, primero debes cuantificar el valor (en metálico) que tu cliente obtiene de tu producto.

Por ejemplo, utilizando tu software de marketing, los clientes son capaces de aumentar sus ingresos en 1 millón de euros cada año.

A continuación, fijarías las tarifas de tu producto en una fracción de este valor cuantificable.

En nuestro ejemplo anterior, si decidimos tomar el 10% del valor que el cliente obtiene de nuestro producto, nuestro precio sería de 100.000 euros al año.

Del mismo modo, si el cliente acaba ahorrando 20.000 horas de trabajo al año al utilizar tu producto, podrías fijar el precio de tu producto como un factor del tiempo ahorrado.

Si suponemos que el coste de la hora de trabajo es de 250 € por hora de trabajo, esto significaría que el cliente está ahorrando 5 millones de euros (20k * 250 €) al año.

Podrías entonces fijar el precio de tu producto en 500.000 euros al año, de modo que te lleves el 10% del valor total ahorrado por tu cliente.

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